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LA ENTREVISTA DE SELECCIÓN
Una entrevista de selección es una situación de comunicación, mediante la
cual se pretende:
- Determinar la adecuación de una persona para ocupar un puesto, intentando completar la información
de la que dispone la empresa.
- Detectar la capacidad de la persona para adaptarse e integrarse al trabajo y a las relaciones
establecidas en la empresa.
- Proporcionar a la persona que opta al puesto información relacionada con las características de la
empresa, el puesto, la retribución.
En el desarrollo de la entrevista, al igual que en cualquier otra situación
de interacción interpersonal, intervienen dos formas de comunicación:
- La comunicación verbal, que hace referencia a todo lo relacionado con el uso de la palabra,
preguntas, respuestas, aclaraciones o explicaciones. Conviene hablar correctamente, no interrumpir
al entrevistador y escuchar con atención.
- La comunicación no verbal, que es aquello que se expresa con el cuerpo, la postura, la
expresión de la cara, los ojos y las manos.
La postura corporal que se adopta es muy importante. Deben controlarse tanto
la timidez, la autoprotección, la relajación, la extroversión y la energía como la insolencia y la
provocación.
Ambas modalidades de comunicación reflejan la personalidad del candidato. El
entrevistador obtiene, algunas veces, más información a partir de lo que observa (comunicación no
verbal) y de lo que escucha (comunicación verbal).
En toda entrevista de selección es fundamental mostrar motivación, voluntad e
interés en aprender.
Tipos de entrevista (dependiendo del tipo de preguntas que se planteen) pueden ser:
- Directiva.
Es una entrevista dirigida por el entrevistador, que suele hacer muchas preguntas. Hay que responder
procurando ajustarse al guión.
- No directiva.
El entrevistador hace pocas preguntas y muy generales. Las respuestas han de ser claras y fluidas,
enlazando unos temas con otros.
- Mixta.
En esta entrevista se plantean cuestiones tanto concretas como más amplias y generales.
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